By 10 Abril, 2014 0 Comments Leer más →

Nuestra vida ¿es el trabajo?

En los últimos 200 años el trabajo se ha convertido en algo más que una forma de proporcionar sustento y asegurarse una vejez tranquila. Hoy, el trabajo, la posición laboral y el salario son elementos clave en nuestra autoestima y en la forma en que somos catalogados por la sociedad. Con frecuencia el trabajo se toma como indicador del éxito personal y como un valor que nos ha sido inculcado desde muy temprana edad.

No en vano, una de las preguntas que solemos hacer a los pequeños es: “Y tú, ¿qué quieres ser cuando seas mayor?”. Y su respuesta siempre tiene que ver con una ocupación. Pero ¿por qué los niños se limitan a contestar con profesiones? ¿Es una profesión la cúspide de las aspiraciones humanas?

Así parece suceder hoy, aunque no siempre fue así.

En el pasado, trabajar era una mera forma de sustento. Pero la Revolución Industrial hizo que el trabajo pasara a ser el foco central en nuestras vidas, acelerando la llegada del capitalismo y ese ciclo perverso de “Trabaja – consume- y trabaja aún más para pagar tus deudas”.

La tasa de desempleo no ha tocado techo

Para evitar revueltas sociales y no tener que pagar grandes subsidios de desempleo, a los estados les interesa que el trabajador vuelva al mercado laboral cuanto antes. Sin embargo ninguno de quienes toman las decisiones parece preguntarse: “¿Qué sería una vida saludable y equilibrada para un ciudadano de mi país? ¿Es necesario seguir alentando a que vuelvan a buscar otro empleo y regresar al sueño del “progreso”? ¿Quién gana, quién se lucra con todo esto?”. Al final los políticos saben que un electorado insatisfecho no les votará de nuevo y temen las revueltas sociales.

Entonces, ¿qué soluciones hay a esta situación?

Como hemos visto, el desempleo es una bomba de relojería socioeconómica que incomoda a los políticos pero que sobre todo destruye individuos, familias, hace más profundas las desigualdades y divide a la sociedad.

Esta crisis, por lo tanto, parece demandar de nosotros un reajuste en el enfoque que le damos al trabajo: ahora está ligado a la actividad económica, en la que algunos ganan mucho y muchos ganan solamente algo (y cada vez menos).

En lugar de eso, podríamos vincularlo a cómo yo puedo optimizar el uso de mis cualidades en beneficio de la sociedad en conjunto. En la era global quizá no sean necesarios tantos puestos de trabajo, pero todo el mundo debería tener una ocupación y ser remunerados por ello.

Ocuparnos en crear y mantener una nueva red de conexiones, una nueva forma de relaciones entre nosotros de modo que todos puedan recibir lo necesario para desarrollarse individualmente y también como sociedad. Esta vez sin brechas.

Posted in: Economía

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